Finlandia ofrece una nueva esperanza a sirios que luchan por sobrevivir en Mauritania - Ayuntamiento de Toledo

Cientos de familias sirias huyeron a Mauritania desde sus hogares destruidos por la guerra. Ahora, después de tener que luchar para llegar a fin de mes, algunos de ellos están siendo reasentados a Finlandia.

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Nadim, padre de cuatro hijos, su esposa e hijos se preparan para salir de su casa en Nouakchott hacia Finlandia. © ACNUR / Helena Pes

Lo único que Mohamed* dejó atrás fue una cabaña vacía, después de tomar la decisión de vender todo lo que tenía para comprar tiquetes de avión que lo llevarían a él y a su familia a la tranquila capital de Mauritania, Nouakchott.

“Solo queremos encontrar algo de paz”, dijo Mohamed, su rostro brillaba por el sudor en el calor del mediodía en el Sahara. “¡Alhamdulillah (gracias a Dios) nos vamos de nuevo para empezar una nueva vida!”.

La familia de Mohamed es parte de las varias familias sirias que serán reasentadas desde Mauritania hacia Finlandia. Como Mohamed, cientos de sirios que huyeron del conflicto en sus hogares recorrieron un largo camino para encontrar la seguridad en Mauritania, antes de que el Gobierno impusiera restricciones a las visas de los sirios a inicios de 2016. Sin embargo, ahora muchos luchan para ganar algo dinero allí, debido a la falta de oportunidades de empleo, y los vacíos en atención médica y educación.

Entre ellos está Talal. Antes de la guerra, él era arquitecto en Siria, pero ahora en Mauritania trabaja ocasionalmente en un restaurante. “La casa que yo construí para mi familia en Homs ya no existe”, dijo él, mientras su voz se apagaba y su mirada se hacía distante. Para la familia de Talal, que comparte uno de los pequeños edificios a las afueras de Nouakchott con otra familia siria solo para poder pagar la renta, el reasentamiento en Finlandia llega con gran alivio.

“Solo queremos encontrar algo de paz”.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha expresado su creciente preocupación por los sirios en Mauritania.

“Los sirios desesperados están en un alto riesgo de intentar peligrosos viajes con la esperanza de llegar a Europa, y por esto fácilmente se pueden convertir en presas de los traficantes aquí en el Sahel”, dijo Mohamed Alwash, del ACNUR. “El año pasado en Mauritania recibimos reportes de varias familias sirias que cruzaban hacia el inestable vecino del norte, Mali, con la intención de llegar a Europa a través de la ruta más peligrosa del Sahara. Por esta razón, el ACNUR ha establecido un programa para informar a la comunidad siria sobre sus derechos como refugiados y proporcionarles asistencia básica”.

Sin posibilidad alguna de regresar a Siria, el reasentamiento a un tercer país es en algunas ocasiones la única solución duradera. La brutal guerra en Siria está alcanzando su trágico sexto aniversario. Junto con las cientos de miles de personas asesinadas o mutiladas por los combates, 4,9 millones de personas han buscado seguridad en los países vecinos y otras 6,3 millones se han desplazado dentro de las fronteras de Siria.

A pesar de su experiencia como negociante y sus contactos, Abu Bashir ahora trabaja como vendedor de zapatos y lucha constantemente para hacer que el dinero alcance para su familia. “Recibimos asistencia médica y educativa del ACNUR para los niños, pero el problema es que ellos necesitan una asistencia especial que no podemos encontrar en este país. Yo ya tengo 50 años y no tengo esperanza. Pero mi futuro son mis hijos y mi familia, yo solo quiero que ellos vivan una vida normal”.

“La casa que yo construí para mi familia en Homs ya no existe”.

Abu Bashir espera que también su familia sea reasentada. Mientras tanto, él nunca olvidará la ayuda que Mauritania les ofreció en su momento más dificil.

Nadim, especialista de laboratorio y padre de cuatro, vivía con su esposa y sus cuatro hijos en Alepo hasta que la guerra los obligó a huir en 2012. Él sabía que algunos colegas estaban a salvo en Mauritania, así que en octubre del 2013 Nadim tomó la difícil decisión de dejar a su familia atrás y abordar un avión hacia Nouakchott.

“Al principio me pareció muy difícil estar aquí”, recuerda Nadim. “Había dejado a mi familia atrás para buscar un lugar seguro para ellos, pero no encontraba trabajo y estaba muy lejos de mi hogar. Las comunicaciones se vieron interrumpidas por el conflicto, así que yo vivía con el miedo de que algo le pudiera pasar a mi esposa y a mis hijos. Yo lloraba todo el tiempo”.

“Mi futuro son mis hijos y mi familia, yo solo quiero que ellos vivan una vida normal”.

Finalmente en 2014, Nadim se reunió con su familia e incluso logró encontrar un trabajo en un centro de salud en Mauritania. Después, a su esposa le diagnosticaron un tumor en el pecho. “Inshallah (Dios quiera) la operen en Finlandia”.

Finalmente, con el compromiso de una vida segura y estable para su familia, Nadim pueden esperar el futuro una vez más. “Una vez me dijo un cantante de Mauritania que cuando llegas a Mauritania lloras, pero cuando te vas, lloras el doble”, dijo él. “No puedo describir mis sentimientos ahora que finalmente voy a salir del país que nos acogió en un momento tan difícil”.

“Sé que hace mucho frío en Finlandia, pero no lo sentiremos en un ambiente donde se cumplan nuestros derechos”.

*Algunos de los nombres fueron cambiados por razones de protección.

Por Helena Pes

Fuente: http://www.acnur.org