Miles de centroafricanos huyen de la violencia hasta una remota zona del norte del Congo - Ayuntamiento de Toledo

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, se encuentra alarmada ante el nuevo desplazamiento forzoso en el norte de República Democrática del Congo (RDC), donde han llegado 7.000 refugiados centroafricanos en menos de una semana con poca ayuda y necesidades desesperadas.

Los refugiados, la mayoría de ellos mujeres y niños, se concentran en el remoto pueblo de Kanzawi, en la provincial norteña de Bas-Uele (RDC), tras haber huido de la violencia en el sureste de la República Centroafricana.

La velocidad de las llegadas y la escasa presencia humanitaria en la zona son signos de la necesidad de proporcionar más apoyo.

La propia capacidad de ACNUR para responder a la emergencia se encuentra sobrepasada, con poco más de 1,6 dólares recaudados por cada diez que son necesarios.

Los refugiados aseguran haber huido de los combates entre dos grupos Anti-Balaca, justo cruzando la frontera. Se trata, hasta ahora, del ultimo de una serie de movimientos por parte de refugiados.

ACNUR se encuentra especialmente preocupado por la situación de las personas adultas mayores, mujeres embarazadas y personas con necesidades específicas. Sólo hay una fuente de agua en el pueblo de Kanzawi, lo que fuerza a las personas a beber del río. La mayoría de los refugiados duermen al raso, y el resto lo hacen en edificios públicos.

Una organización socia de ACNUR provee de atención médica a los recién llegados; en estos momentos se está evaluando la posibilidad de ofrecer mayores niveles de apoyo, si finalmente el grupo no puede regresar a su país. Hemos reforzado la infraestructura esencial de la comunidad en algunos de los pueblos y aldeas que han acogido a un mayor número de refugiados, con nuevos pozos, ayuda a las escuelas y a los centros de salud, y albergue a los refugiados centroafricanos en situación de extrema vulnerabilidad, además de garantizar el registro y la documentación de los refugiados.

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Cae la tarde sobre el precario pueblo pesquero de Kpakpo, que da cobijo a 800 refugiados centroafricanos en el lado congolés del río Ubangi, en noviembre de 2017. © ACNUR /John Wessels

ACNUR elogia a la RDC por abrir sus fronteras a los refugiados. Llamamos a proporcionar apoyo a las comunidades que acogen a los refugiados, así como a los propios refugiados, para garantizar el acceso a las necesidades básicas –agua, albergue y atención médica- en las aldeas junto a la frontera, muchas de las cuales alojan ahora a más refugiados que congoleses locales.

Fuente: http://www.acnur.org