El equipo de Gobierno denuncia el deterioro del agua del Tajo al reducirse la aportación de cabecera y aumentar la del Jarama - Ayuntamiento de Toledo

El representante municipal ha explicado que actualmente se está elaborando el Plan de Cuenca del Tajo que es “el marco jurídico que regula durante décadas el comportamiento del río” y, por eso, es el momento de exigir el compromiso de todos para garantizar “un río vivo”.

Mínimos exigibles

Desde el Ayuntamiento, los umbrales mínimos exigibles para conseguir este compromiso se reflejan en el borrador elaborado por los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Tajo que sitúa en 14 metros cúbicos por segundo el caudal ecológico medio a su paso por Toledo.

Entre otras consideraciones, este documento mantiene en los embalses de cabecera el umbral de emergencia en 400 hectómetros cúbicos, cifra a partir de la cual no se podrían hacer trasvases, garantizando sólo los 100 hectómetros cúbicos necesarios para abastecimiento del Levante.

Ese borrador incluye que el  45 por ciento de las aportaciones de la cuenca se producen en la zona alta del río, que es precisamente donde se concentra el 85 por ciento de los consumos totales del río, un dato que para Javier Nicolás es determinante para replantear toda la gestión del Tajo porque demuestra “que prácticamente le dejamos seco” antes de llegar a Toledo.

Aforamientos

Nicolás ha ofrecido hoy datos de los aforamientos del río antes de llegar a Toledo registrados en los últimos meses. Así, en la zona de Noblejas (antes de la aportación del Jarama) el caudal ha sido de 12,9 m³/ seg. en julio; 11,7 en agosto; 5,40 en septiembre y 3,39 en octubre. El otro punto de estudio está en Mocejón (aguas abajo de la desembocadura del Jarama) donde hubo 21,62 m³/ seg. en julio; 21,29 en agosto, 28 en septiembre y 31, 59 en octubre.

Estas cifras ponen de manifiesto que la cantidad de agua de cabecera que llega a Toledo es mínima y que el grueso del caudal se compone de las aguas del Jarama, donde vierten sus aguas residuales los municipios y empresas madrileñas.

Al mismo tiempo, se evidencia un aumento del agua propia del Tajo durante los meses de verano para hacer frente a las demandas de regadío de la vega toledana. Una vez concluido el periodo de riego, se vuelve a reducir la cantidad de agua que proviene del Tajo.

 

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